Rancagua, 22 de junio de 2007
Estimadas y estimados camaradas:
Quiero distraer un minuto vuestra valiosa atención para referirme a la situación que hoy está viviendo nuestro partido frente a la decisión del camarada Adolfo Zaldivar L. de no apoyar el proyecto presentado por nuestro gobierno que inyectará US $290 millones para superar la crisis que vive el transantiago.
Mi primera reflexión es decir que al igual que muchos creo que la puesta en marcha de este proyecto a provocado penosas consecuencias en el diario vivir de los ciudadanos de Santiago, y también a significado un alto costo social de insospechadas repercusiones para el respaldo que el pueblo santiaguino siempre ha tenido para con el partido y la concertación.
Esta que es mi visión y se que la comparten muchos camaradas del partido, pero también sé que debo disciplinadamente trabajar en la búsqueda de soluciones en función de lo que en la última Junta se resolvió y quedó plasmado en su voto político en el párrafo siguiente:
“La Democracia Cristiana, a raíz de la crisis que ha significado Transantiago y sus negativos efectos sociales y económicos, propone al Gobierno un cambio al modelo de transporte de pasajeros, mediante la creación de una empresa pública que complemente la actividad de transporte urbano de pasajeros que efectúa el Estado a través del Metro”.
Esto y no otra cosa, esto y no formar una trinchera distinta a la de la concertación, esto y no votar igual como vota la derecha en el congreso, esto y no un mal planteado problema de “conciencia” que queda absolutamente desvirtuado cuando se pone como condición que renuncien dos ministros para aprobarlo, esto lo transforma en un problema político y no de conciencia.
Al escuchar al camarada Zaldivar proponer su tozudo planteamiento me viene a la memoria inmediatamente el recuerdo de sus inflexibles proposiciones de cuando fue presidente y con fuerza y decisión planteaba que “había que ordenar la casa” (situación que apoyé siendo presidente provincial de Rancagua) y eso pasaba por la disciplina interna, hoy quiero recordar que la disciplina partidaria es igual para todos, que nadie está por sobre el partido, los acuerdos de congreso, de junta y de consejo nacional son vinculantes y se acatan nos gusten o no, se respetan.
Ante la inminente y justa solicitud de pasar los antecedentes por parte de la directiva al tribunal supremo, se esgrime como defensa que se apelará a la ley de partidos políticos para declarar improcedente esta citación, ante esto quiero recordar lo siguiente, en la junta nacional que decidió que la elección de directiva nacional se hiciera por la base, se argumentaba con mucha fuerza por parte de quienes apoyaban la opción de elegirla en la Junta, que apelar a la ley de partidos políticos era vergonzoso, porque la D.C. la había aceptado solo como parte del proceso para recuperar la democracia y no como un referente para zanjar problemas internos del partido.
Pues entonces, ¡consecuencia camaradas! los argumentos que ayer no eran válidos hoy tampoco lo son, lo que ayer no era solución para resolver nuestros problemas internos hoy tampoco lo es.
Queridos camaradas los invito a pronunciarse hoy frente a un tema que puede tener funestas consecuencias mañana, la opinión de todos y cada uno de los militantes del partido es valiosa para ir construyendo un solo partido, sancionar al camarada que se margina de los acuerdos del partido no es sancionar a la mitad del partido como se ha dicho en tono amenazante, solo es hacer justicia y poner a todos los militantes al mismo nivel, y no uno por sobre los otros.
Fraternalmente,
Mario Quijada Silva
Presidente Regional (S)
Región de O’Higgins
Quiero distraer un minuto vuestra valiosa atención para referirme a la situación que hoy está viviendo nuestro partido frente a la decisión del camarada Adolfo Zaldivar L. de no apoyar el proyecto presentado por nuestro gobierno que inyectará US $290 millones para superar la crisis que vive el transantiago.
Mi primera reflexión es decir que al igual que muchos creo que la puesta en marcha de este proyecto a provocado penosas consecuencias en el diario vivir de los ciudadanos de Santiago, y también a significado un alto costo social de insospechadas repercusiones para el respaldo que el pueblo santiaguino siempre ha tenido para con el partido y la concertación.
Esta que es mi visión y se que la comparten muchos camaradas del partido, pero también sé que debo disciplinadamente trabajar en la búsqueda de soluciones en función de lo que en la última Junta se resolvió y quedó plasmado en su voto político en el párrafo siguiente:
“La Democracia Cristiana, a raíz de la crisis que ha significado Transantiago y sus negativos efectos sociales y económicos, propone al Gobierno un cambio al modelo de transporte de pasajeros, mediante la creación de una empresa pública que complemente la actividad de transporte urbano de pasajeros que efectúa el Estado a través del Metro”.
Esto y no otra cosa, esto y no formar una trinchera distinta a la de la concertación, esto y no votar igual como vota la derecha en el congreso, esto y no un mal planteado problema de “conciencia” que queda absolutamente desvirtuado cuando se pone como condición que renuncien dos ministros para aprobarlo, esto lo transforma en un problema político y no de conciencia.
Al escuchar al camarada Zaldivar proponer su tozudo planteamiento me viene a la memoria inmediatamente el recuerdo de sus inflexibles proposiciones de cuando fue presidente y con fuerza y decisión planteaba que “había que ordenar la casa” (situación que apoyé siendo presidente provincial de Rancagua) y eso pasaba por la disciplina interna, hoy quiero recordar que la disciplina partidaria es igual para todos, que nadie está por sobre el partido, los acuerdos de congreso, de junta y de consejo nacional son vinculantes y se acatan nos gusten o no, se respetan.
Ante la inminente y justa solicitud de pasar los antecedentes por parte de la directiva al tribunal supremo, se esgrime como defensa que se apelará a la ley de partidos políticos para declarar improcedente esta citación, ante esto quiero recordar lo siguiente, en la junta nacional que decidió que la elección de directiva nacional se hiciera por la base, se argumentaba con mucha fuerza por parte de quienes apoyaban la opción de elegirla en la Junta, que apelar a la ley de partidos políticos era vergonzoso, porque la D.C. la había aceptado solo como parte del proceso para recuperar la democracia y no como un referente para zanjar problemas internos del partido.
Pues entonces, ¡consecuencia camaradas! los argumentos que ayer no eran válidos hoy tampoco lo son, lo que ayer no era solución para resolver nuestros problemas internos hoy tampoco lo es.
Queridos camaradas los invito a pronunciarse hoy frente a un tema que puede tener funestas consecuencias mañana, la opinión de todos y cada uno de los militantes del partido es valiosa para ir construyendo un solo partido, sancionar al camarada que se margina de los acuerdos del partido no es sancionar a la mitad del partido como se ha dicho en tono amenazante, solo es hacer justicia y poner a todos los militantes al mismo nivel, y no uno por sobre los otros.
Fraternalmente,
Mario Quijada Silva
Presidente Regional (S)
Región de O’Higgins

1 comentarios:
Estimado Mario:
No puedo sino tan sólo estar absolutamente de acuerdo con tu opinión, creo que a pesar de la distancia el sentimiento de muchos de nosotros es común.
Hemos tolerado por mucho tiempo actos incoherentes que muchas veces nos han avergonzado frente a Chile, hoy tenemos una oportunidad para ser claros frente a la gente, si bien jurídicamente tenemos obstáculos ello no significa que estemos obligados a llevar en nuestra plantilla parlamentaria o municipal candidatos que se pongan al margen de nuestro partido o de la Concertación.
El dramatismo y la victimización no pueden ser argumentos para manipular la conducta de nuestro partido, olvidando además que somos parte de la Concertación que nos trajo de vuelta la democracia.
Gracias Mario por interpretar, una vez más, lo que pienso.
Un abrazo
Cecilia Valdés L.
Secretaria Ejecutiva
Corporación Proyectamérica.
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