lunes, octubre 23, 2006

CARTA DE NUESTRA PRESIDENTA AL DIRECTOR DEL DIARIO LA TERCERA

Señor
CRISTIÁN BOFILL
Director de La Tercera
Presente.-


Estimado Director:

Junto con saludarlo, solicito a Ud. rectificar una grave afirmación formulada en el cuerpo Reportajes del domingo 15 de octubre. En la página 6, en marco de una nota sobre RR.EE., se indica que hace tres años, en mi calidad de Canciller, “creía que se debía apoyar a Washington, porque no hacerlo pondría en riesgo el Tratado de Libre Comercio, un objetivo estratégico para Chile. Pero perdió la batalla. Lagos optó por oponerse a George W. Bush, aun a costa de poner en riesgo el acuerdo”.

Tal aseveración es completamente falsa. Nunca, en la inmensa cantidad de reuniones que realizamos ni en las numerosas y largas conversaciones telefónicas que tuve con personeros nacionales y extranjeros, emití alguna preferencia que apoyara la invasión de Irak.

El Gobierno como un todo -incluyendo al Presidente Lagos, a su Canciller y a los Embajadores y funcionarios del ámbito multilateral que participaron en los análisis y en la decisión que adoptó Chile- tuvo una postura única e invariable, que consistió en postular que la decisión que se tomara debería reunir el consenso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y éste nunca se produjo en torno a un ataque a Irak.

Incluso, cuando se planteó una resolución sobre el uso de la fuerza, en nombre de Chile tuve la responsabilidad de representar a mis pares que no se habían agotado todas las posibilidades de búsqueda de una solución pacífica. Ello lo hice no sólo por la obligación de mi cargo, sino con total convicción.

Lo digo con firmeza y con la frente en alto, porque el tiempo nos ha dado la razón a todos los que defendimos la opción de la paz y, al mismo tiempo, sostuvimos que nuestra decisión no tendría porqué tener represalias de tipo económico. Es cierto que recibimos “advertencias”, pero me encargué personalmente de responder que actuaríamos sobre la base de principios y que los temas iban por carriles separados.
Creo que en vez de lucubrar sobre diferencias inexistentes –claramente producto de la imaginación de personas que no estuvieron en las instancias de decisión-, es tiempo de reconocer el brillante trabajo diplomático realizado por nuestra Cancillería, que apoyó sólidamente al Presidente de la República para adoptar una resolución que nos interpretó a todos los chilenos y que hasta hoy nos llena de orgullo.

Atentamente,
SOLEDAD ALVEAR V.
Senadora de la República
Santiago, 16 de octubre de 2006.-